La mayoría de las aplicaciones de productividad realizan demostraciones de productos aburridas.
Minutes AI se volvió viral al humillar el infierno corporativo en el que viven sus usuarios a diario.
La aplicación hace una cosa brillantemente: graba reuniones, transcribe todo y te da notas con formato limpio automáticamente. Pero en lugar de empezar con funciones, empezó con comedia corporativa brutalmente identificable que hizo que los oficinistas etiquetaran a todos sus colegas conocidos.
La estrategia: Probar 1 o 2 formatos de sketches diferentes, escalar lo que se vuelva viral y ejecutarlos en múltiples cuentas UGC para alcanzar más de 20 millones de vistas sin gastar un dólar en anuncios.
Los formatos que se abrieron paso
Formato 1: "Cómo evitar reuniones y dejar que tu teléfono tome el control"
La fantasía definitiva: estar en el gimnasio mientras tu teléfono graba todo en la llamada de Zoom. Al volver a consultar, te esperan notas de la reunión perfectamente formateadas. Subtítulo: "Mi jefe cree que estoy ocupado. Minutes AI está haciendo el trabajo". Esto cumplía el sueño de todo trabajador de recuperar tiempo sin consecuencias.
Formato 2: El sketch corporativo exagerado
Escenarios de oficina dolorosamente precisos amplificados para la comedia: "Punto de vista: Te quedaste en blanco durante 20 minutos, pero aun así te ascendieron porque Minutes AI captó todo" o "Cuando tu compañero de trabajo te pregunta qué se decidió y literalmente no tienes idea".
La máquina de UGC multicuenta
Minutes AI creó una red de creadores de contenido generado por usuarios (CGU) que trabajan desde diferentes ángulos. Cada cuenta tenía su propia voz, pero se dirigía al mismo producto, generando más de 20 millones de visualizaciones combinadas y miles de descargas gracias a quienes las descubrieron a través de contenido relevante.
